Flujo digital apoyada en IA: ¿pesan más sus desventajas o solo son más oportunidades?

Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter

Pilar en la práctica odontológica moderna. Así es como algunos estudios describen al flujo digital. Y no es para menos. Desde las décadas de finales del siglo XX, el flujo digital comenzó a transformar la manera en cómo abordar procedimientos odontológicos para diagnóstico y tratamientos dentales de una manera más rápida, precisa y predecible.

En la actualidad, cada vez más se encuentran consultorios dentales con escáneres intraorales -aparatos que sirven para obtener imágenes en tres dimensiones, a color y de alta precisión de los dientes y la boca de un paciente para crear un documento único en formato digital y obtener una visión detallada de la boca del paciente-;  radiografías digitales que permiten capturar y precisar imágenes de forma digital; y en laboratorios, los aparatos de las tomografías computarizadas cone beam (CBCT) para el análisis de la región bucomaxilofacial por medio de múltiples imágenes tomadas alrededor de la cabeza del paciente para reconstruirlas en un modelo tridimensional.

Platicamos con los autores del libro Rehabilitación oral, Regeneración ósea y flujo digital, quienes ya tienen tiempo utilizando estas tecnologías y nos comentaron que, para ellos, hoy en día el flujo digital, con el apoyo de la inteligencia artificial son herramientas que ayudan y fortalecen al odontólogo, al mismo tiempo que potencializan el área quirúrgica y protésica.

Dr. Gilberto López: “Ahora, si nosotros usamos flujo digital estamos escaneando al paciente, llevando la información a un ordenador, entonces tenemos mejor armado el diagnóstico, y eso nos acerca más a ser asertivos. Porque los modelos que antes los hacíamos con alginato, ahora los tenemos digitales y podemos utilizar un articulador semiajustable, digital, que me permita generar los movimientos. Eso hace que sea mucho más fácil evaluar y tratar a un paciente porque no nos salimos de los cánones prestablecidos, sino que nos volvemos más ágiles y más productivos”.

¿Desventajas, retos u oportunidades para mejorar?

Si bien se tienen algunas desventajas o limitaciones, como la curva de aprendizaje o una posible dependencia de la tecnología, el costo de los equipos y softwares también pueden pausar la decisión por parte del odontólogo para integrarse al flujo digital. Sin embargo, al respecto, el Dr. Diego Ruiz comentó: “Yo no le llamaría costoso. La mejor forma de describirlo es “hacer una inversión”. Vale la pena hacer esa inversión porque se van a mejorar muchísimas cosas y a corto, mediano plazo va a generar ingresos, habrá un flujo más avanzado de pacientes… es algo costoso porque tiene un valor”. Agregó que parte de eso es su predictibilidad al colocar, por ejemplo, implantes: con la tecnología es mucho más difícil incurrir en algún error al planearlo.

Respecto a la “complejidad” que pudiesen tener los softwares, los autores del libro afirmaron que en la actualidad, el manejo de estos es muy amable, por no decir fácil. El exocad, en particular, es prácticamente intuitivo. “Es tan intuitivo que una persona de 14 años (mencionó a su hijo) puede desarrollarlo. El tiempo de inversión en aprender su uso y el de varios otros es poco, aunque sí aclararon que es necesario tener dicho conocimiento en específico.

¿Y la parte análoga?

Continúa por supuesto, y continúa fuerte. El hecho de incursionar en un flujo digital y la inteligencia artificial, no hace a un lado la parte de los conocimientos del odontólogo, que son básicos en todo proceso. El flujo digital es una herramienta espectacular para agilizar procesos para el odontólogo y de un gran beneficio para él y para su paciente.

Después de platicar con los doctores, autores del libro mencionado, el voto positivo por el flujo digital es indudable. Ellos, bien lo comentaron, ya con su experiencia en la práctica clínica pueden afirmar que la tecnología es una aliada indiscutible y que, de hecho, es necesario ya contar con los conocimientos en el manejo de estos protocolos a través del flujo digital incluso desde la escuela, para salir con las competencias adecuadas y entrar al sistema odontológico actual.

Sí o sí. “Es el paso a seguir de la nueva generación”.

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