Dra. Patricia López Morales: una vida dedicada a la atención odontológica de pacientes con discapacidad

Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter

La historia de la Dra. Patricia López Morales en la atención odontológica de personas con discapacidad comenzó mucho antes de que este campo ocupara un lugar visible dentro de la formación odontológica en México.

En 1987, durante la gestión del Dr. Gilberto Enríquez como director de la Facultad de Odontología de la UNAM, se puso en marcha un innovador programa de centros de extensión académica con el propósito de descentralizar la formación de especialistas y acercar la educación de posgrado a distintas regiones del país. Se crearon tres sedes: una en Baja California, otra en Cuernavaca, Morelos, y una más en la ciudad de Oaxaca.

Un año después, en 1988, abrió sus puertas la Unidad de Extensión Académica de Oaxaca, ubicada en el tradicional barrio de Cinco Señores. Hasta allí se trasladó la entonces estudiante junto con otros 19 compañeros para cursar la especialidad en Odontopediatría. Durante un año y ocho meses recibió una formación intensiva en un entorno clínico diferente al de la Ciudad de México, con clases impartidas por médicos y una visión intrahospitalaria que marcaría profundamente su desarrollo profesional.

Fue también durante esa etapa cuando tuvo su primer acercamiento con pacientes con discapacidad. Como parte de su servicio social en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), atendía a niños con diversas discapacidades, así como a menores que habían sido retirados de sus familias por situaciones de maltrato o abuso. Sin saberlo, aquel contacto inicial representaba el comienzo de una vocación que la acompañaría durante toda su carrera.

En 1989, los estudiantes de los centros de extensión de Oaxaca y Cuernavaca se integraron con los residentes de la Ciudad de México, fortaleciendo una comunidad académica que enriqueció la formación de quienes aspiraban a convertirse en odontopediatras. Aquellos años también le permitieron involucrarse activamente en la Asociación Mexicana de Odontopediatría en Oaxaca.

La experiencia adquirida en los centros de extensión le proporcionó una formación intrahospitalaria poco común para la época. Mientras en la Ciudad de México muchos pacientes con discapacidad eran referidos directamente a hospitales y rara vez eran atendidos dentro de los programas regulares de odontología, en los centros de extensión la realidad era distinta. Allí, la atención de estos pacientes formaba parte de la práctica cotidiana.

En 1993 inició una nueva etapa al incorporarse como académica de la Facultad de Odontología de la UNAM y comenzar su trabajo en las clínicas periféricas. Dos años más tarde, en 1995, fue invitada a integrarse a la planta docente del posgrado de Odontopediatría, responsabilidad que continúa desempeñando hasta la actualidad.

1996: el año que transformó su vida

Ese año, el Dr. Rubén López la invitó a participar en un protocolo de investigación registrado en el entonces Acervo de Recursos de Instituciones de Educación Superior (ARIES). Como parte del proyecto fue asignada a la Fundación John Langdon Down. Inicialmente permanecería allí durante seis meses, pero su estancia se extendió a un año completo.

La experiencia resultó decisiva

Trabajando directamente con niños y jóvenes con síndrome de Down, comenzó a desarrollar una comprensión mucho más profunda de la discapacidad. Con el tiempo dejó de ver diagnósticos para empezar a reconocer personas. Años después recordaría una pregunta que le formuló el propio Dr. Rubén López: “¿Cómo le haces para no confundirte si todos son iguales?”. Su respuesta fue reveladora: ya no los veía iguales; podía reconocer perfectamente a cada uno de los niños e incluso identificar a sus familias. Ese momento le hizo comprender que había desarrollado una conexión genuina con esa población y que su vida profesional tomaría un rumbo distinto.

A partir de entonces, la discapacidad dejó de ser únicamente un tema de investigación para convertirse en una línea de trabajo permanente. Los resultados de aquel proyecto fueron presentados en foros nacionales e internacionales y dieron origen a publicaciones científicas que contribuyeron al desarrollo del conocimiento en el área. El trabajo fue reconocido con premios obtenidos en Veracruz y Buenos Aires, consolidando una trayectoria académica cada vez más sólida.

En 1997, bajo la coordinación de la Dra. Emilia Valenzuela, se creó en la Facultad de Odontología el primer diplomado dedicado a la atención de pacientes con discapacidad. La Dra. López Morales formó parte de aquella primera generación y posteriormente se integró también como académica del programa.

Un nuevo impulso llegó en 2011, cuando el Dr. Adolfo Yamamoto Nagano logró incorporar la especialidad de Odontopediatría al Programa Nacional de Posgrados de Calidad. En ese contexto se consolidó una línea de investigación que permanece vigente hasta nuestros días: discapacidad y problemas genéticos.

Durante los años siguientes se desarrollaron diversos proyectos destinados a ampliar y mejorar la atención odontológica de personas con discapacidad. Entre 2014 y 2017 se impulsaron programas de investigación enfocados específicamente en fortalecer este campo dentro de la odontopediatría.

Paralelamente, la Dra. López Morales participó en una transformación importante dentro de la Facultad de Odontología. Con la adopción de un modelo educativo basado en competencias surgió la asignatura Odontología para Personas con Discapacidad, materia que continúa vigente y que ha permitido sensibilizar y capacitar a cientos de estudiantes de licenciatura. Lo que comenzó con apenas dos grupos se ha convertido en una experiencia académica que actualmente alcanza a cerca de 200 alumnos cada semestre.

Su compromiso con la formación profesional también la llevó a impulsar programas de educación continua. En 2019 participó en la organización del primer curso dirigido a profesores de las clínicas periféricas de Odontopediatría y Ortodoncia de la UNAM, enfocado en la atención odontológica del niño y adolescente con discapacidad y compromiso sistémico.

En 2024 su trayectoria recibió un nuevo reconocimiento internacional al ser aceptada como integrante de la Academia Interamericana de Odontología para Pacientes Especiales, con sede en Brasil. Ese mismo año recibió la Medalla Pro Infantibus, otorgada por el Comité Doctoral del Instituto Mexicano de Victimología y el Centro Jurídico Universitario, en reconocimiento a su labor en favor de las personas con discapacidad.

En 2026, la Dra. Patricia López Morales formó parte del grupo de odontopediatras de talla internacional que colaboraron en el libro “Odontología pediátrica para el paciente con riesgo médico y discapacidad: una visión inclusiva”, coordinado por su autor, el Dr. Luis Raziel Martagón, quien la invitó a participar.

A lo largo de casi cuatro décadas de trabajo, la Dra. Patricia López Morales ha sostenido una convicción que ha guiado su labor clínica, docente y de investigación, así como su esfuerzo constante por formar profesionales más preparados, sensibles e incluyentes.

Hoy, su historia continúa escribiéndose a través de la docencia, la investigación, la educación continua y proyectos editoriales que buscan seguir ampliando el conocimiento sobre la atención odontológica de pacientes con discapacidad. Una trayectoria que comenzó en un centro de extensión académica en Oaxaca y que encontró su verdadero sentido al descubrir que detrás de cada diagnóstico siempre existe una persona única.

*Semblanza basada en datos proporcionados por la Dra. Patricia López Morales como preámbulo de su conferencia titulada: Impacto del trastorno del procesamiento en el abordaje conductual en odontopediatría. VII Congreso internacional de Odontopediatría actual. Junio 2026.Centro de Convenciones Cinia González, Hospital Español, CDMX.

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