Durante décadas, la medicina y por supuesto la odontología, ha operado bajo una sombra de infantilización lingüística. En el afán de suavizar la consulta, se normalizaron términos como «picadura» en lugar de caries, o «sacar una muela» en vez de realizar una exodoncia. Estos eufemismos, nacidos como mecanismo de defensa social para evitar palabras consideradas violentas o complicadas y crearon una barrera peligrosa: la trivialización de la patología y, sobre todo, una distancia insalvable entre el profesional y el paciente. Si observamos otras disciplinas de la salud, notamos una evolución acertada. La medicina general y la fisioterapia, por ejemplo, han logrado que el paciente moderno integre términos técnicos en su léxico cotidiano. Hoy, nadie teme llamar glúteos a sus músculos posteriores o menstruación a un ciclo natural femenino; el uso de la terminología técnica ha dejado atrás los arcaicos «posaderas» o «regla». Al apropiarse de estos conceptos, dichas áreas han dejado de ser disciplinas ajenas o «misteriosas» para convertirse en parte del entorno vital del individuo, quien ahora entiende su cuerpo como un territorio propio y conocido. La odontología ha tardado en sumarse a esta dignificación y se encuentra ante un punto de inflexión necesario. La reciente permeabilidad de términos como oclusión, bruxismo o disfunción temporomandibular en el habla popular no es casual: es el síntoma de una sociedad que exige entender el porque de su condición. Cuando el paciente integra estos términos, la odontología deja de ser una ciencia lejana que ocurre detrás de una puerta cerrada y se convierte en una que se habita porque se comprende y se vuelve una parte viva de su cuidado. El deber del profesional de la salud es, también, liderar esta transición. Cuando se sustituye «picadura» por caries, se transforma una simple mancha en una enfermedad infecciosa que requiere un protocolo de curación. Cuando se explica la oclusión como el engranaje maestro de la postura corporal, se dota al paciente de un mapa mental claro para comprender su equilibrio sistémico.
Este mes entramos con Primer molar superior tipo I con dos raíces palatinas diagnosticado mediante CBCT, de la Universidad Tecnológica de México, una muestra de que el uso combinado de CBCT y magnificación óptica permite un diagnóstico preciso y con ello un tratamiento predecible en una anatomía radicular poco común. El Instituto Nacional de Ortodoncia e Implantología nos trae un trabajo de un caso donde se hace una regeneración ósea posapicectomía que recupera el hueso perdido, bajo el título de Apicectomía con regeneración ósea para el tratamiento de periodontitis apical asintomática de los órganos dentarios 24 y 25. En La reabsorción radicular externa durante el tratamiento ortodóncico y la calcitonina como inhibidor de este proceso, el Instituto IBO Norte plantea los potenciales beneficios de esta hormona durante el tratamiento ortodóncico. Ante la presencia de lesiones orales es menester conocerlas bien para hacer diagnósticos diferenciales acertados, en esta edición se conocerán las Características del schwannoma en cavidad oral de la FES I, UNAM, también de esta institución se presenta, a manera de segunda parte, Estudio microscópico comparativo entre los registros oclusales obtenidos en tres articuladores semiajustables diferentes, una versión hecha con un mayor número de unidades dentales, el cual indica que los articuladores semiajustables analizados, bien manipulados son confiables. A pesar del impacto que la respiración oral puede ocasionar en la calidad de vida, los odontólogos no la diagnostican correctamente, por ello en IBO norte hicieron un trabajo epidemiológico que apoya esta observación, titulado: Prevalencia de respiradores orales de 6 a 39 años de edad, que acuden a la Clínica de Ortodoncia del Instituto Bioprogresivo de Ortodoncia, Arboledas. De la Clínica Odontológica Aragón (FES I, UNAM) publica Relación entre maloclusiones y lesiones musculoesqueléticas típicas del deportista, un tema en boga que abre una brecha de investigación. Del IPN leeremos Rescate académico de estudiantes de la carrera de Odontología, en la asignatura Clínica Integral, a través del acompañamiento docente en el CICS UMA-IPN, un trabajo que demuestra que la actividad educativa es importante a cada paso de la carrera. Cerramos con Doctor Merolico: Histrión de la odontología mexicana, un texto que nos regala una sorpresa sobre nuestra cultura nacional, claro de la «Máxima casa de estudios».
La precisión en el lenguaje es el puente hacia la corresponsabilidad. Un paciente que nombra correctamente su anatomía, sus síntomas y su diagnóstico deja de ser un espectador para convertirse en el aliado más importante de su propia salud. Cuando las palabras son precisas, la odontología deja de ser extraña y se instala, finalmente, en la vida cotidiana de los pacientes y de la población en general. Nos vemos en septiembre.
Malinalli Galván Rodríguez
Editor


