Recorrido relámpago por la historia de la odontología

Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter

Cada 9 de febrero, en México se celebra el Día del Odontólogo para festejar a todos los profesionales dedicados a prevenir y tratar las enfermedades bucodentales tanto en niños como en adultos.

Esta fecha, próxima a llegar, estará repleta de celebraciones tanto en universidades como en asociaciones, con múltiples actividades académicas, prácticas y también comerciales.

Mientras se vive ese gran día, veamos brevemente cómo la odontología inició prácticamente desde la prehistoria.

La odontología es considerada una de las profesiones de salud más antiguas de la humanidad, pues existen vestigios de prácticas odontológicas con más de 14 000 años de antigüedad, donde se observaron perforaciones dentales realizadas con instrumentos de piedra.

En la edición española del National Geographic, en abril de 2017, el autor, especialista en historia, Alec Forssman escribió: “Dos incisivos superiores de un humano que vivió a finales del Paleolítico superior, hace entre 13.000 y 12.740 años, fueron perforados con una herramienta dura, de hueso o de piedra, y rellenados con un conglomerado de bitumen, fibras vegetales y probablemente pelos, según un estudio publicado en American Journal of Physical Anthropology. Los dientes, pertenecientes a un cazador-recolector, fueron excavados en Riparo Fredian, una zona montañosa en el norte de la Toscana, en Italia. Los investigadores documentan el que probablemente sea el segundo caso de odontología más antiguo, después de un espécimen descubierto en el yacimiento italiano de Villabruna, y demuestran la antigüedad de las intervenciones dentales terapéuticas.”2

Estos hallazgos sugieren un conocimiento empírico orientado al tratamiento de patologías dentales, marcando uno de los primeros intentos terapéuticos en la historia de la medicina.

Mucho antes de la formalización académica y del avance tecnológico, ya existía la necesidad de aliviar el dolor dental, restaurar la función masticatoria y mantener la salud bucal.

El buen estado de dentadura en la antigüedad era el único indicio de salud, cuando era la única manera de ver el cuerpo por dentro sin abrirlo.

Aristóteles de Stagira fue el filósofo y médico más famoso de su tiempo (445-376 a.C.) y se le considera el fundador de la anatomía y la historia natural. Él, además de escribir sobre la extracción dentaria, donde menciona un instrumento llamado “odontogra” formado por dos palancas que se mueven en sentido contrario, clasificó los dientes por su forma y función. Asimismo, dejó los primeros protocolos de higiene para los cirujanos: uñas cortas, limpieza extrema y buena iluminación.1

De Hipócrates, el Padre de la Medicina, también se encuentran referencias en sus escritos respecto a la formación y erupción de los dientes, así como de las enfermedades de la boca y su tratamiento.1

Varias publicaciones concuerdan respecto a que, en el Antiguo Egipto, la odontología comenzó a adquirir un carácter más estructurado. Los papiros médicos describen afecciones dentales y sus tratamientos, y se reconoce la figura del “médico de los dientes”, lo que evidencia una temprana diferenciación profesional. Más adelante, civilizaciones como la etrusca y la romana desarrollaron prótesis dentales elaboradas con oro y otros metales, combinando función, estética y técnica.

Durante la Edad Media, la práctica odontológica quedó principalmente en manos de los barberos-cirujanos. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión ocurrió en el siglo XVIII con Pierre Fauchard, considerado el Padre de la Odontología Moderna. Su obra Le Chirurgien Dentiste sentó las bases científicas y clínicas que permitieron la consolidación de la odontología como una disciplina independiente, con principios que aún hoy siguen vigentes.

En los siglos XIX y XX, la odontología avanzó rápidamente gracias al desarrollo de nuevas técnicas, anestesia, rayos X y materiales dentales. Se crearon escuelas especializadas y la profesión se consolidó como una rama fundamental de la medicina.

Actualidad

¡Vaya evolución! Ahora, la odontología es una profesión altamente especializada, sustentada en la evidencia científica, la prevención y la integración con la salud sistémica. A pesar de la evolución tecnológica y conceptual, su esencia permanece intacta: el compromiso con la salud, la función y la calidad de vida del paciente.

Reconocer a la odontología como una de las profesiones más antiguas no solo implica mirar al pasado, sino también valorar el camino recorrido y reafirmar la responsabilidad del odontólogo moderno como heredero de una disciplina milenaria en constante evolución.

¡Felicidades, odontólogos!

Fuentes:

1 Historia de la odontología en Grecia. Francesca Alessandra Huaman Hernández. Facultad de Odontología, Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica

2 https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/dientes-revelan-antiguedad-practica-odontologica_11394

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