A un paso de la máxima fiesta del fútbol mundial, la atención se centra en la táctica, la velocidad y la resistencia física que se debe traducir como arte en la cancha. Hay que recordar que en los deportes de alto impacto, existe una amenaza silenciosa capaz de arruinar la carrera de un atleta: el trauma maxilofacial. Los datos epidemiológicos son contundentes: el trauma dental representa hasta el 30 % de todas las lesiones deportivas, y en disciplinas de contacto continuo como el fútbol, el riesgo de sufrir una avulsión se dispara exponencialmente, debido a choques de cabezas, codazos o caídas a alta velocidad. Para un futbolista, perder un diente va mucho más allá de un problema estético. Tradicionalmente, la solución inmediata ha sido el uso de prótesis o removibles o puentes convencionales, solo que, para un atleta de alto rendimiento, este enfoque puede convertirse en un verdadero padecimiento al carecer de la fijación necesaria ante las condiciones de velocidad e impacto del juego, lo que genera inseguridad por riesgo latente de desalojo, principalmente. Es aquí donde la implantología moderna se posiciona como la única opción terapéutica para el deportista de alto rendimiento, en razón de que un implante dental es un tornillo de titanio que de alguna manera emula la raíz del diente ausente. Esta íntima unión con el hueso alveolar ocasiona una respuesta mecanorreceptora crucial: el cerebro interpreta este estímulo propioceptivo como la presencia de un diente natural en una posición biomecánicamente correcta -según los principios del Dr. Per-Ingvar Brånemark-. Esta integración neurológica y física sería la clave para la estabilidad del futbolista. Recientes evidencias científicas en odontología deportiva han demostrado una correlación directa entre el sistema estomatognático y el control postural. La pérdida de piezas dentales o las maloclusiones graves alteran las cadenas musculares del cuello y la espalda, y provocan asimetrías en la pisada, pérdida de equilibrio y un aumento en la susceptibilidad a lesiones musculares crónicas. Grandes figuras del balompié mundial han visto mermado su rendimiento debido a problemas de alineación o dientes perdidos que alteraban su centro de gravedad. Al devolver la raíz mediante un implante, no solo se restaura la función masticatoria, sino que se restablece el equilibrio postural indispensable para su desempeño.
Este número es una gran compilación de cinco casos clínicos exitosos, que abre con Colocación de implantes con guía quirúrgica totalmente restrictiva y regeneración ósea guiada para rehabilitación protésica de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Le siguen: Regeneración ósea guiada vertical con hueso autólogo y membrana de PTFE-e del Instituto Nacional de Ortodoncia e Implantología Oral; Rehabilitación de arcada superior mediante protocolo all in four y prótesis implantosoportada, de la Universidad Hipócrates, Guerrero; Alargamiento de corona con fines protésicos mediante el uso de guía quirúrgica, de la UAM-X y Reconstrucción de dientes anteriores severamente destruidos del Instituto Nacional de Ortodoncia e Implantología. Finalizamos con una revisión de caso clínico titulada: Implantes cigomáticos en la rehabilitación funcional y estética de maxilares atróficos realizada en la Clínica Odontológica Aragón (FES-I, UNAM). En esta temporada mundialista, debemos recordar que la salud bucal es una pieza clave de la medicina deportiva. La implantología no es un lujo; es la herramienta científica que devuelve al futbolista -y a todas las personas-, su estabilidad, su postura y, sobre todo, la confianza para competir al límite, sin temor a perder el partido más importante de su vida; su salud integral.
Malinalli Galván Rodríguez
Editor


