Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter
Para muchos odontólogos, el inicio de las vacaciones escolares trae consigo una pregunta recurrente: ¿qué hacer con los hijos mientras se continúa atendiendo pacientes?
A diferencia de otros trabajadores que pueden desempeñar algunas actividades desde casa o modificar temporalmente sus horarios, quienes ejercen la odontología clínica suelen depender de su presencia física en el consultorio. Los pacientes continúan requiriendo atención y los compromisos profesionales no se detienen cuando concluye el ciclo escolar.
Por ello, la llegada de las vacaciones implica un ejercicio de organización familiar que, en ocasiones, comienza varias semanas antes.
Planificar adecuadamente
La mejor herramienta para afrontar el período vacacional suele ser la planificación. Algunos odontólogos aprovechan las semanas previas para coordinarse con familiares, definir horarios, contratar apoyo temporal o inscribir a sus hijos en cursos de verano.
Tener claridad sobre las fechas de vacaciones, los horarios laborales y las necesidades específicas de cada integrante de la familia permite reducir el estrés y evitar decisiones de último momento.
¡Benditos familiares!
Los abuelos continúan siendo una de las principales alternativas para muchas familias. Su apoyo puede representar una solución práctica y segura, especialmente cuando existe una relación cercana con los niños.
Asimismo, algunos padres odontólogos recurren a hermanos, tíos o familiares de confianza para cubrir determinados días de la semana, distribuyendo así las responsabilidades de cuidado.
Cursos de verano y actividades recreativas
Los cursos de verano se han convertido en una opción frecuente a nivel general y entre los odontólogos no es la excepción. Además de mantener ocupados a los niños durante una parte importante del día, ofrecen actividades deportivas, culturales y recreativas que favorecen su desarrollo.
Claro, antes de elegir uno, es recomendable verificar aspectos como ubicación, horarios, medidas de seguridad y experiencia del personal responsable.
Ajustar temporalmente la agenda clínica
Cuando las condiciones lo permiten, algunos odontólogos optan por realizar ajustes temporales en la programación de pacientes: concentrar determinadas citas en ciertos días, reducir horarios o reservar espacios específicos para actividades familiares puede facilitar el equilibrio entre la vida profesional y personal.
Si bien esta alternativa no siempre es viable, una agenda organizada con anticipación suele ofrecer mayor margen de maniobra.
¿Y si los llevo al consultorio?
En muchos casos, no se tiene otra opción. Cuando se trata de adolescentes o niños mayores, pasar algunas horas en el consultorio puede ser una experiencia positiva. Además de conocer de cerca el trabajo de sus padres, pueden desarrollar un mayor entendimiento de la profesión.
Sin embargo, es importante considerar aspectos de seguridad, control de infecciones, confidencialidad de los pacientes y espacio disponible.
No hay fórmulas, todo es cuestión de equilibrio
Las vacaciones escolares representan una oportunidad para fortalecer la convivencia familiar, pero también pueden convertirse en un reto para quienes mantienen una agenda clínica activa. No existe una fórmula única que funcione para todos los odontólogos; cada familia encuentra soluciones distintas de acuerdo con sus circunstancias. Lo importante es recordar que una buena organización permite continuar brindando atención de calidad a los pacientes sin descuidar el bienestar y la seguridad de los hijos durante este período.

