Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter
Según la Organización Mundial de la Salud, en el período comprendido entre el año 2000 y 2050 la población de 80 años o más tendrá un se incrementará 4 veces más haciendo un total de 395 millones a nivel mundial.
Existen múltiples factores (como el deterioro físico) que hacen, con mucha frecuencia, al adulto mayor dependiente de otros para actividades como alimentarse, moverse, asearse, asistir al médico, etc., sea en su propia casa o sea en estancias especiales para ellos, tanto a nivel público como particular.
En México hay aproximadamente 1096 asilos o residencias, de las cuales, y según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2024, el 85 % es del sector privado y el 15 % público.
Cuando una persona mayor ingresa a una residencia o institución de larga estancia, sus cuidados no deberían limitarse a la alimentación, los medicamentos y la atención de sus enfermedades crónicas. Hay una parte de su salud que también requiere atención cotidiana y que, en ocasiones, puede pasar inadvertida: la salud oral.
La boca forma parte integral de la salud y la calidad de vida. Una dentadura deteriorada, dolor, infecciones, pérdida de dientes o una prótesis que ya no funciona adecuadamente pueden dificultar algo tan básico como comer, hablar o relacionarse con los demás lo que, paulatinamente, les hace perder su calidad de vida.
El INAPAM señala que las enfermedades bucales más frecuentes en las personas mayores incluyen caries, enfermedad periodontal y pérdida de dientes, y destaca la relación entre las dificultades para masticar y deglutir y el estado general de salud.
En un estudio publicado en 20232 realizado en 227 adultos mayores condientes naturales, se encontró que el 73.6 % que vivía residencias de larga estancia presentaba caries coronal, mientras que la caries radicular afectaba al 58.9 %. En tanto, en los adultos mayores que acudían a consulta únicamente, la prevalencia fue de 53.1 % y 29.7 % respectivamente
Atención de cuidadores
El personal encargado de la atención general de los adultos mayores puede desempeñar un papel fundamental en actividades como el cepillado, la limpieza de prótesis y la identificación de signos de alarma, mientras el odontólogo, a su vez, debe orientar a los cuidadores sobre técnicas de higiene dental estos. O en casos más específicos, por ejemplo, limpiar bien las prótesis después de comer, retirarlas por la noche y cuidar la higiene de encías y paladar.
Por ello, la salud oral debe formar parte de las rutinas de cuidado diario, al mismo nivel de importancia que otros aspectos de la higiene personal.
INAPAM
Si bien las estancias privadas cuentan con sus propios protocolos en cuanto atención integral, y en algunas se incluye el cuidado dental, el gobierno federal, a través del INAPAM, cuenta con un grupo de odontogeriatras, quienes se ubican en los Centros de Atención Integral, y reciben cada mes un promedio de 120 pacientes adultos mayores con enfermedades bucales, muchas veces relacionadas con la edad o con padecimientos degenerativos como la diabetes mellitus o mala alimentación y hábitos incorrectos de higiene bucal.3 Sin embargo, cuando se trata de quienes viven permanentemente en sus albergues, la información institucional actual no especifica la existencia de un servicio odontológico propio en estos establecimientos.
Una vez más: la prevención como factor clave
Estar atentos a la salud dental de los adultos mayores es poder prevenir avances en enfermedades periodontales, caries, así como desajustes de prótesis. Y con ello, evitar el tratamiento clínico como extracción dental u otro tipo de procedimientos invasivos, ya que, en muchas ocasiones, se acude solo cuando sienten dolor, o hay inflamación, sangrado, etc.
Envejecer no significa necesariamente perder los dientes ni resignarse a vivir con dolor, infecciones o dificultades para comer.
El objetivo de la odontología en el adulto mayor no debería ser únicamente conservar dientes, sino preservar funciones y calidad de vida: poder alimentarse, comunicarse, sonreír y relacionarse con los demás sin que una enfermedad bucal se convierta en una limitación.
En los adultos mayores que viven en asilos, este compromiso adquiere todavía mayor importancia. Ellos dependen, en la mayoría de los casos, de otras personas para recibir cuidados básicos. Por eso, cuidar su salud oral también implica garantizarles una atención digna e integral.
Fuentes:
2. Tepox-Puga MA, et al. Prevalence, and Risk Indicators of Coronal and Root Caries in Mexican Older Adults in Nursing Homes. Clinical, Cosmetic and Investigational Dentistry. 2023;15:369-381. DOI: 10.2147/CCIDE.S439342.
3https://www.gob.mx/inapam/prensa/el-inapam-reconoce-y-felicita-a-los-odontogeriatras-en-su-dia

