Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter
Como se sabe, gracias al esmalte, los dientes son el tejido más duro del cuerpo humano. El esmalte es una sustancia altamente mineralizada capaz de resistir durante millones de años la degradación, sea química o biológica. Algunos ejemplos de estos vestigios dentales importantes en nuestro país son:
En el Instituto Nacional de Antropología e Historia se encuentra un cráneo de Coxcatlán, encontrado en el valle de Tehuacán, Puebla. Se trata de una mujer de aproximadamente 36 a 55 años, cuya antigüedad se fechó entre 5535 y 5475 a.C. Sus dientes muestran una pérdida de aproximadamente la mitad de las piezas, además de un desgaste intenso y abscesos alveolares. El INAH relaciona estos hallazgos con una alimentación basada en plantas fibrosas y con el consumo de maguey cocido, cuyo contenido de azúcares habría favorecido las caries.
Con datos como estos, los dientes pueden funcionar como una especie de registro de la alimentación y las condiciones de vida de nuestros antepasados.
Asimismo, en The University of Chicago Press Journal, de agosto de 2012 se publicó una investigación sobre restos óseos humanos entre el siglo XVI y XVII d.C en Campeche, México. En esa región se hicieron estudios isotópicos pesados tanto de los huesos como del esmalte dental, el cual puede conservar señales relacionadas con el ambiente geológico en el que una persona creció. Al comparar esas señales con las de diferentes regiones, fue posible investigar el lugar de origen y la movilidad de las personas.
Los isótopos de carbono y nitrógeno, junto con los análisis del esmalte, permiten reconstruir aspectos de la alimentación. En los estudios de Campeche, por ejemplo, los investigadores pudieron obtener información sobre dieta y procedencia de los habitantes del periodo colonial.
Es así como un diente puede conservar una especie de “huella geográfica” de la infancia de una persona. Esto tiene una aplicación histórica muy interesante porque permitió estudiar a sectores que suelen quedar fuera de los documentos escritos, incluidos mujeres, niños, sirvientes y personas esclavizadas de la sociedad colonial de Campeche.
Otro ejemplo relevante es Naia (Homo sapiens), la joven cuyos restos fueron encontrados en Hoyo Negro, Tulum, Quintana Roo, una maravilla natural considerada un santuario de la paleontología en México.
Naia tenía entre 15 y 17 años y conservaba 28 dientes. Un estudio publicado en American Journal of Physical Anthropology analizó caries, enfermedad periodontal, desgaste y maloclusión. Los investigadores encontraron una frecuencia elevada de caries y enfermedad periodontal agresiva, mientras que el desgaste dental era sorprendentemente ligero.
Es decir,sus dientes permitieron reconstruir parte de su historia de salud y alimentación, aunque vivió hace miles de años.
Tiempos aún más primitivos
La importancia de las piezas dentarias como evidencia no solo de la procedencia de los individuos, su edad, su dieta, condiciones sociales, etc., sino de eras como la Cenozoica (Pleistoceno) donde existió el Smilodon (Tigre dientes de sable), -encontrado en Hoyo Negro- y el Homo sapiens (Pleistoceno) es incuestionable. Han perdurado más que quienes los tuvieron, por miles de años, para convertirse en testigos de la historia: desde los grandes depredadores prehistóricos hasta los primeros Homo sapiens y las antiguas civilizaciones que habitaron este planeta y nuestro territorio.
Los dientes no hablan, pero tiene mucho qué decir.
T. Douglas Price , James H. Burton , Andrea Cucina , Pilar Zabala , Robert Frei , Robert H. Tykot y Vera Tiesler. Estudios isotópicos de restos óseos humanos de un cementerio de los siglos XVI al XVII d.C. en Campeche, México:
dieta, lugar de origen y edad. Current Anthropology. 2012;53(4). Doi https://doi.org/10.1086/666492
https://www.inah.gob.mx/foto-del-dia/hoyo-negro-un-santuario-para-la-paleontologia-en-mexico

