Por: Jacqueline Menchaca/blog/newsletter
Ser dentista implica largas horas sentados en posiciones en verdad inadecuadas y poco ergonómicas, pacientes reacios y difíciles, presión por obtener un resultado excelente, exigencia de movimientos precisos; quizá, también trabajar en aislamiento sin un gran equipo de trabajo, o en encierro total dentro de un consultorio pequeño durante horas, etc.
Asimismo, se atiende a un paciente cara a cara, el cual en muchas ocasiones y constantemente puede manifestar su miedo o nerviosismo (en tiempo real) ante algún procedimiento.
Por otra parte, a la mayoría de la gente le da temor ir al dentista y es él quien lidia con eso, y le afecta directamente. Y aun así, algunos estudios sugieren que los dentistas se sienten muy poco inclinados a buscar atención médica para sobrellevar su estrés y depresión.
El estrés, que puede llevar a la instalación de la depresión, en todos los profesionistas médicos probablemente tengan los mismos criterios, sin embargo, estas alteraciones en los dentistas sí pueden tener matices diferentes en cómo se originan, se viven y se manifiestan dentro del contexto laboral.
Algunos de los factores intrínsecos que generan ansiedad y estrés, lo que conlleva a la depresión, en los dentistas, son precisamente los mencionados con anterioridad. Hay una gran presión por obtener resultados excelentes, los cuales si son de tipo estético siempre serán evidentes; el riesgo y temor de causar dolor a otra persona; la competitividad, principalmente en aquellos de práctica privada; pacientes conflictivos; demandas, etc.
A nivel extrínseco, influyen las relaciones personales y familiares con las que se cuenten, el factor económico, incluso el tiempo y distancia que se hace hacia el consultorio dental, así como la práctica de actividades sociales, recreativas y de ejercicio físico; relajación, etc. Si tales factores son deficientes o negativos contribuirán a la generación del estrés y consecuentemente depresión.
¿Qué se puede hacer?
Si bien establecer acciones concretas pudiese ser complicado, combinar hábitos personales con una mejor organización en el trabajo y buscar apoyo profesional, con seguridad ayudarán. Pero algo muy importante debe ser:
Tener Límites con el perfeccionamiento
Se entiende que el trabajo del odontólogo es mejorar la condición oral de sus pacientes, a nivel terapéutico, estético y funcional. Sin embargo, hay que entender que no todos los casos resultarán perfectos y que, si bien se lograrán buenos resultados, no siempre serán los ideales. El perfeccionismo extremo es un factor de riesgo importante.
Buscar un equilibrio es la clave.
Respecto a este tema, les tenemos noticias. En una entrevista que hicimos al eminente Dr. José de Jesús Cedillo Valencia, nos comentó que entre sus planes está precisamente la publicación de un libro sobre este tópico: depresión y odontólogos.
Tema tan actual e interesante que abordará al profesional dental como lo que es: ante todo, un ser humano, vulnerable como cualquier otro, que en ocasiones entrega incluso su vida dentro del consultorio dental.

